miércoles, 4 de noviembre de 2009
PERFIL DEL EMPRENDEDOR
ESTE ES UN VIDOE DEL CUAL NOS DEJA MUCHA ENSEÑANZA PARA NOSOTROS
UNA PERSONA EMPRENDEDORA DEBE MIRAR MAS ADELANTE DE SUS OJO Y NUNCA SE DA POR VENCIDA SE PONEN METAS Y TRATAN DE CUMPLIRLAS A LO MAXIMO LES GUSTA INVESTIAR Y PREGUNTAR ACERCA DE NUEVOS TEMAS LES GUSTA TRABAJAR EN EQUIPO SON PERSONAS INFLUYENTES Y SIEMPRE TIENE EN MENTE UN OBJETIVO
ESTE ES EL PERFIL DE UNA PERSONA EMPRENDEDORA
la critica literaria
Ejemplo de crítica:
Sobre la película "Expiación, deseo y pecado"
Atonement (2007), estrenada en nuestro país bajo el kilométrico título Expiación, deseo y pecado es una verdadera rareza cinematográfica. Lo inesperado del caso viene de la mano de la conjunción de personas que intervinieron en su realización. Ninguno de ellos es significativamente talentoso o ha sabido descollar en lo suyo. El director Joe Wright, el guionista Christopher Hampton y el autor de la novela original Ian McEwan son profesionales pulcros y rescatables pero sin duda están muy lejos de ser luminarias del séptimo arte. Sólo basta chequear la carrera de cada uno para comprobarlo... No obstante, consiguieron redondear una película intensa, movilizante y llena de momentos maravillosos. No sabemos cuál es la causa exacta. Puede ser el caprichoso azar, la superposición de intereses, un instante de particular inspiración, la complementación con un brillante desempeño por parte de los rubros técnicos o la simple combinación de voluntades. Lo importante es el resultado: una pieza tan increíble como exquisita que recupera el espíritu de las epopeyas de ese campeón del corazón llamado Douglas Sirk.
Resulta fundamental no adelantar nada de la trama propiamente dicha. Este es un de esos films en donde el fluir narrativo no debe estar comprometido por preconceptos; sobre todo porque la historia se reduce a una pequeñísima anécdota magnificada, como en todos los grandes melodramas, hasta el extremo mismo de la inflexión. La película cuenta con tres actos interconectados y bien definidos. Comienza con elementos del policial, continúa en tanto épica bélica y finaliza como dramón romántico. Desde ya que el relato abarca los distintos padecimientos y vaivenes en el tiempo de una atribulada pareja, la compuesta por Robbie Turner (James McAvoy) y Cecilia Tallis (Keira Knightley). Atonement deambula sin decidirse por varios géneros, dejando de lado cualquier aproximación superficial y penetrando con impetuosidad en su misma esencia. De ellos extrae componentes singulares para luego diluirlos con gran acierto en un todo ampuloso y algo desnivelado, pero también coherente y abarcador. El tono vivificante siempre se mantiene inmutable, como huella permanente del andar de personajes que sólo desean y persiguen el “vivir sin vergüenza”.
El guión, la puesta en escena, la fotografía y la edición son geniales (no olvidemos que el film transcurre principalmente en la Inglaterra de las décadas del ’30 y el ’40, extendiéndose hasta nuestros días). Las idas y vueltas temporales están orquestadas con sensatez e inteligencia: los flashbacks apuntalan en forma estupenda las características especificas de los protagonistas, apareciendo cuando se los necesita y esfumándose en el instante oportuno. Es de destacar la música incidental compuesta por Dario Marianelli. En una curiosa jugada para una ficción de época, decidió samplear el martilleo típico de las viejas maquinas de escribir y convertirlo en el leit motiv de la banda sonora, en clara referencia a la paradójica Briony Tallis (niña/ adulta/ anciana que completa el trío central y permanece a cargo de Saoirse Ronan, Romola Garai y Vanessa Redgrave, sucesivamente). Pero Atonement también sorprende por su ambiciosa propuesta formal, más allá de la apabullante narración. El ejemplo máximo en este sentido es una exhaustiva toma secuencia en las playas de Dunkirk, magistral aproximación al caos de la guerra.
Ahora bien, el trabajo del elenco es muy parejo y nadie desentona dentro del contexto general. Están excelentes McAvoy y Knightley, dos interpretes de los que nadie esperaba gran cosa (en especial llama la atención la labor de ella, superando por fin los personajes de adolescente y volcándose hacia un rol mucho más jugado). En cuanto a Briony, está muy bien estructurada su inserción en la historia. Como su decisiva participación ocurre siendo ella una chiquilla, se torna subjetiva su visión a través de escenas complementarias concretas. Así tenemos primero la perspectiva de la joven y luego la de los involucrados directos, o viceversa. Según sus inclinaciones, el espectador disfrutará más o menos de los diferentes capítulos. Algunos se regocijarán con la sensación de suspenso a punto de estallar de la primera parte, otros disfrutarán de la nostalgia y el peligro del entreacto, y finalmente habrá a quienes se les caiga un lagrimón cuando llegue la mentada expiación del título. Atonement no se caracteriza por su originalidad pero consigue deslumbrar por su vuelo poético, su extraordinaria pericia, su riqueza dramática y por defender esa inmolación pasional tan infrecuente en nuestros días. Nos regala desigualdades, confusión, dolor y la inagotable certidumbre de que el amor sobrepasa mentiras porque es un fin en sí mismo...
Sobre la película "Expiación, deseo y pecado"
Atonement (2007), estrenada en nuestro país bajo el kilométrico título Expiación, deseo y pecado es una verdadera rareza cinematográfica. Lo inesperado del caso viene de la mano de la conjunción de personas que intervinieron en su realización. Ninguno de ellos es significativamente talentoso o ha sabido descollar en lo suyo. El director Joe Wright, el guionista Christopher Hampton y el autor de la novela original Ian McEwan son profesionales pulcros y rescatables pero sin duda están muy lejos de ser luminarias del séptimo arte. Sólo basta chequear la carrera de cada uno para comprobarlo... No obstante, consiguieron redondear una película intensa, movilizante y llena de momentos maravillosos. No sabemos cuál es la causa exacta. Puede ser el caprichoso azar, la superposición de intereses, un instante de particular inspiración, la complementación con un brillante desempeño por parte de los rubros técnicos o la simple combinación de voluntades. Lo importante es el resultado: una pieza tan increíble como exquisita que recupera el espíritu de las epopeyas de ese campeón del corazón llamado Douglas Sirk.
Resulta fundamental no adelantar nada de la trama propiamente dicha. Este es un de esos films en donde el fluir narrativo no debe estar comprometido por preconceptos; sobre todo porque la historia se reduce a una pequeñísima anécdota magnificada, como en todos los grandes melodramas, hasta el extremo mismo de la inflexión. La película cuenta con tres actos interconectados y bien definidos. Comienza con elementos del policial, continúa en tanto épica bélica y finaliza como dramón romántico. Desde ya que el relato abarca los distintos padecimientos y vaivenes en el tiempo de una atribulada pareja, la compuesta por Robbie Turner (James McAvoy) y Cecilia Tallis (Keira Knightley). Atonement deambula sin decidirse por varios géneros, dejando de lado cualquier aproximación superficial y penetrando con impetuosidad en su misma esencia. De ellos extrae componentes singulares para luego diluirlos con gran acierto en un todo ampuloso y algo desnivelado, pero también coherente y abarcador. El tono vivificante siempre se mantiene inmutable, como huella permanente del andar de personajes que sólo desean y persiguen el “vivir sin vergüenza”.
El guión, la puesta en escena, la fotografía y la edición son geniales (no olvidemos que el film transcurre principalmente en la Inglaterra de las décadas del ’30 y el ’40, extendiéndose hasta nuestros días). Las idas y vueltas temporales están orquestadas con sensatez e inteligencia: los flashbacks apuntalan en forma estupenda las características especificas de los protagonistas, apareciendo cuando se los necesita y esfumándose en el instante oportuno. Es de destacar la música incidental compuesta por Dario Marianelli. En una curiosa jugada para una ficción de época, decidió samplear el martilleo típico de las viejas maquinas de escribir y convertirlo en el leit motiv de la banda sonora, en clara referencia a la paradójica Briony Tallis (niña/ adulta/ anciana que completa el trío central y permanece a cargo de Saoirse Ronan, Romola Garai y Vanessa Redgrave, sucesivamente). Pero Atonement también sorprende por su ambiciosa propuesta formal, más allá de la apabullante narración. El ejemplo máximo en este sentido es una exhaustiva toma secuencia en las playas de Dunkirk, magistral aproximación al caos de la guerra.
Ahora bien, el trabajo del elenco es muy parejo y nadie desentona dentro del contexto general. Están excelentes McAvoy y Knightley, dos interpretes de los que nadie esperaba gran cosa (en especial llama la atención la labor de ella, superando por fin los personajes de adolescente y volcándose hacia un rol mucho más jugado). En cuanto a Briony, está muy bien estructurada su inserción en la historia. Como su decisiva participación ocurre siendo ella una chiquilla, se torna subjetiva su visión a través de escenas complementarias concretas. Así tenemos primero la perspectiva de la joven y luego la de los involucrados directos, o viceversa. Según sus inclinaciones, el espectador disfrutará más o menos de los diferentes capítulos. Algunos se regocijarán con la sensación de suspenso a punto de estallar de la primera parte, otros disfrutarán de la nostalgia y el peligro del entreacto, y finalmente habrá a quienes se les caiga un lagrimón cuando llegue la mentada expiación del título. Atonement no se caracteriza por su originalidad pero consigue deslumbrar por su vuelo poético, su extraordinaria pericia, su riqueza dramática y por defender esa inmolación pasional tan infrecuente en nuestros días. Nos regala desigualdades, confusión, dolor y la inagotable certidumbre de que el amor sobrepasa mentiras porque es un fin en sí mismo...
martes, 3 de noviembre de 2009
INGLES
“Perry’s Pepper Pizza Parlor!
” Perry said. “May I help you?”
“Yes, I’d like to order a large pepper pepperoni pizza with hot peppers and green peppers,” said the lady on the other end of the phone.
“Is that all, ma’am?” asked Perry.
“Yes, but please put the hot peppers on half the pizza and the green peppers on both halves.”
“Also, I’d like the pepperoni on the hot pepper part but not on the green pepper part.”
“But didn’t you say you wanted the green peppers on both parts?”
“That’s right,” the lady replied.
“That’s not possible!” Perry pronounced.
“Why can’t I have green peppers on the whole pizza?”
“I mean the pepperoni part.”
“I don’t see why pepperoni placement is so difficult,” the lady said. “But if that’s too much trouble, just put the pepperoni on the whole pizza!” she added impatiently.
Perry sighed. “That will be twelve dollars and fourteen cents.”
“Can you deliver my pizza?”
“Sure can. What’s your address?”
“There’s no number, but I live on Forestview Road.”
“Can you help me a little more than that?” Perry asked, trying to be as pleasant as possible.
“I live in a white trailer with a pickup truck in the driveway,” responded the lady.
Perry wanted to scream, “So does everyone else in this county!” but he restrained himself. “Can you give me a little more help than that?” he asked calmly.
“Yes, there is no blue picket fence in front of our home,” said the lady.
“Are there blue picket fences in front of all the other homes on your road?”
“No, silly, but we used to have one a few years ago. Just look for the home that doesn’t have one there anymore.”
Perry began to dream about early retirement. “I’m kind of confused,” he said in a shaky voice.
“No offense, sir,” the lady said, “but you do have a listening comprehension problem.”
Underline every statement that must be true based on the selection.
1. Perry’s Pepper Pizza Parlor peddled Pepsi.
2. Perry’s Pepper Pizza Parlor would deliver pizzas to people’s homes.
3. Everyone in the county lived in a white trailer.
4. Perry worked to hide his impatience with the caller.
5. Perry wasn’t good at understanding what people were saying.
6. The caller said that she lived on Forestview Road.
” Perry said. “May I help you?”
“Yes, I’d like to order a large pepper pepperoni pizza with hot peppers and green peppers,” said the lady on the other end of the phone.
“Is that all, ma’am?” asked Perry.
“Yes, but please put the hot peppers on half the pizza and the green peppers on both halves.”
“Also, I’d like the pepperoni on the hot pepper part but not on the green pepper part.”
“But didn’t you say you wanted the green peppers on both parts?”
“That’s right,” the lady replied.
“That’s not possible!” Perry pronounced.
“Why can’t I have green peppers on the whole pizza?”
“I mean the pepperoni part.”
“I don’t see why pepperoni placement is so difficult,” the lady said. “But if that’s too much trouble, just put the pepperoni on the whole pizza!” she added impatiently.
Perry sighed. “That will be twelve dollars and fourteen cents.”
“Can you deliver my pizza?”
“Sure can. What’s your address?”
“There’s no number, but I live on Forestview Road.”
“Can you help me a little more than that?” Perry asked, trying to be as pleasant as possible.
“I live in a white trailer with a pickup truck in the driveway,” responded the lady.
Perry wanted to scream, “So does everyone else in this county!” but he restrained himself. “Can you give me a little more help than that?” he asked calmly.
“Yes, there is no blue picket fence in front of our home,” said the lady.
“Are there blue picket fences in front of all the other homes on your road?”
“No, silly, but we used to have one a few years ago. Just look for the home that doesn’t have one there anymore.”
Perry began to dream about early retirement. “I’m kind of confused,” he said in a shaky voice.
“No offense, sir,” the lady said, “but you do have a listening comprehension problem.”
Underline every statement that must be true based on the selection.
1. Perry’s Pepper Pizza Parlor peddled Pepsi.
2. Perry’s Pepper Pizza Parlor would deliver pizzas to people’s homes.
3. Everyone in the county lived in a white trailer.
4. Perry worked to hide his impatience with the caller.
5. Perry wasn’t good at understanding what people were saying.
6. The caller said that she lived on Forestview Road.
ecuaciones exponenciales
Ecuaciones exponenciales son aquellas en que la incógnita figura en el exponente.
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